Hoy te he visto. Te observé en silencio y no dijiste nada... Parece el principio de un relato romántico, una declaración, pero para nada. Pelu, sabes que eres el único no-nato para el que tengo ojos... bueno, tengo ojos para todo... como dice tu abuela "uno y dos... dos ojos para mirar lo que me de la gana" cuantos años he tenido que aguantar eso al decirle "¿qué miras?"
Ves, ya me vuelves a liar, que no, que no quería hablar de tu abuela, sino de la prueba que le hicieron a tu madre. En esa prueba pudimos verte. Tenías que habernos visto todos en el salón, frente a un LCD HD (y algunas siglas más que denotan la calidad de la tele), viendo una distorsionada imagen en blanco y negro. Creo que ni en los mejores años del canal+ codificado se había visto a un grupo de personas hacer el gilipollas de esa forma.
Quitando lo ridículo que parecíamos girando la cabeza intentando buscar la posición del útero y buscándote a ti, empezaron los comentarios. "Eh eh, ya le veo... tiene más cabeza que cuerpo, va a salir al abuelo" "Se parece al padre". ¿Qué tu abuelo es cabezón? ¿Qué tu padre parece una imagen distorsionada de un feto aún sin formar?... Casi que mejor que no salgas a mí, vayas a parecerte a Puyol y acaben con mi autoestima.
Eso me recuerda a un amigo mío y a una teoría que me suscita. Te cuento que I.M, uso sus iniciales para que no se le reconozca... Total que me ha dicho que trabaja en una tienda, pongámosle H&M para que no se sepa que tienda es. En fin, Iván me comentó su horario de trabajo para que me pasara a verle, pero lo he hecho un par de veces y no estaba. Yo creo que le han despedido de H&M y no quiere decirlo, que hace como el que va a trabajar... Así que sin revelar su identidad, Sr. Moya, atrévase a decir la verdad, atrévase...
Ves, ya se me ha hecho tarde y no he podido terminar de contarte nuestro encuentro. La próxima será.
Ya estamos de vuelta a contarte algo nuevo. Bueno Pelu, me voy a permitir tratarte con esta confianza porque llamarte "Pelusa de Dios" cada vez que me dirija a ti, es muy largo y se me van a ir las entradas tan solo en el saludo.
Esta entrada, como puedes imaginar, va dirigida a contarte cómo se enteraron tus abuelos de la noticia de que estabas en camino. Hay cosas que se ven venir de lejos... y esta era una de ellas. Tu madre daba pequeñas señales, un "hay que ver el calor, que me altera las hormonas", un "se me ha antojado un plato de puchero un viernes a las tres de la tarde con más de 30 grados a la sombra", o el siempre sutil "uy, se me ha caído un patuco". La verdad es que muy sutiles no fueron.
La noticia la dieron un domingo. Tus papis tenían que ir a casa de tus abuelos, debían dar la noticia de que tu ya eras algo. Pensaron que la mejor forma de decirlo, era no decirlo. Así que tu padre se presentó con tu madre y los padres de ella. En sus manos, una bandeja de dulces, porque no hay mejor forma de engañar a tu abuelo paterno que con dulces.
Yo no estaba presente, pero me imagino la situación más o menos así:
Tu padre - oye papá, ¿me acercas ese vaso?
Abuelo P. - nof puefof dehaf de comef dufef...
Abuela P. - deja de comer un poco, tu no estabas a dieta?
Abuelo P. - grrrrr (gruñido indescifrable acercándole un dulce mordisqueado a tu madre)
Tu madre echa a correr hacia el baño con la mano en la boca y se la escucha vomitar
Abuela M - hay que ver estas niñas de hoy en día... en nuestra época no éramos tan delicadas en el embarazo, verdad?
________@_________ (silencio absoluto).
Te dejo la imagen mental que me he hecho de la cara que se le quedaría a tu abuelo paterno al oír la noticia (a mi padre, vamos).

Aún no tengo clara la finalidad que le voy a dar a este blog. Mi intención es hacerte saber aquellas cosas interesantes que están pasando mientras tu estás en el interior de una mujer. Si al final eres un chico, cuando crezcas lo realmente interesante para tí será seguir en el interior de una mujer, pero de otra, no seas enfermo.
Ahora es cuando me presento formalmente. Yo, peq... un momento, tengo que ponerte un nombre para hablarte a ti, no me puedo tirar meses hablando al aire. Es que no te puedo llamar garbanzo o judía, porque eres aún muy pequeño y cristiano. Si no me condenan a una eternidad de castigos y torturas dolorosas, me dirigiré a ti como "Pelusilla de Dios". Así está claro, eres pequeño, cristiano y... bueno eso, pequeño y cristiano. Yo no soy muy religiosa, pero eso lo trataremos en otra entrada.
¿Por dónde iba? Ah si! Pues eso, pelusilla divina, yo soy tu tía, pero no una tía cualquiera, no una tía de segunda de esas que tiran de los carrillos y llevan un pañuelito de papel en el sujetador para una emergencia. Yo voy a ser tu madrina. La vida es muy divertida, tus padres se encargarán de educarte, tus abuelos de mimarte, a mi me toca toda la diversión. Para eso tienes que conocer algunas cosas de tu familia, de nuestra familia. Cosas que serán vergonzosas para ellos y que tú podrás usar en su contra en un momento de ira antes de subir escaleras arriba a tu cuarto a llorar abrazado a la almohada y escuchando un disco de Alex Ubago (ya te explicaré quien es y la carga dramática que tiene en la situación).
Como presentación no está mal, ¿verdad? Pues seguimos en contacto pelusilla.